El vidrio laminado de seguridad es el resultado de la unión de dos o más placas de vidrio, intercalando entre ellas una o más láminas de PVB (polivinil butiral). Este material combina las propiedades específicas del vidrio, como la transparencia y durabilidad, con las del PVB, que aporta adherencia, elasticidad y resistencia a los impactos. Además, el PVB proporciona protección acústica y contra los rayos UV, sin alterar la transparencia del vidrio. En Vidres Matamalas te explicamos cuales son sus propiedades y aplicaciones.

Propiedades del vidrio laminado:
- Alta resistencia a impactos: La gran elasticidad del PVB confiere al vidrio laminado una alta resistencia frente a impactos. Ante un golpe, la película de PVB absorbe la energía del choque y mantiene su adherencia al cristal, convirtiéndose en una excelente barrera de protección.
- Transparencia y durabilidad: La lámina de PVB no compromete la transparencia del vidrio, asegurando una visibilidad clara y una durabilidad prolongada.
- Protección acústica y UV: Filtra el 98% de los rayos UV, protegiendo los interiores de la decoloración y ofreciendo una reducción del ruido de hasta un 30% comparado con un vidrio monolítico de igual espesor.
- Versatilidad en diseño: Ofrece múltiples posibilidades de color, permitiendo adaptarse a diversas necesidades estéticas y de diseño. Además, puede ser biselado, cortado, taladrado y serigrafiado.
- Seguridad sin necesidad de templado: No es necesario templarlo, ya que es inherentemente seguro.
Aplicaciones del vidrio laminado:
- Uso exterior: En exteriores, el se utiliza en todo tipo de cerramientos, ventanas y lucernarios. Es ideal para áreas con riesgo de impacto humano accidental, proporcionando seguridad frente a ataques en escaparates y puertas.
- Uso interior: En interiores, se aplica en barandillas, huecos de ascensores, áreas acristaladas, suelos de vidrio, mobiliario y mamparas. Su resistencia y estética lo hacen perfecto para diversas aplicaciones arquitectónicas y de diseño.
Cómo identificar un vidrio laminado:
Para identificar si un vidrio es laminado, primero hay que observar el grosor, ya que es más grueso que el vidrio común, lo cual se puede medir con un calibre o notar a simple vista. También se debe buscar una capa intermedia, visible como una línea o borde central, que se puede confirmar raspando ligeramente la superficie. Por último, tocar el vidrio con los nudillos o un objeto de metal demuestra si el sonido es sordo y no tiene un eco claro, ya que la capa intermedia absorbe el sonido.
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